Cloud & Infraestructura Híbrida

Diseñamos arquitecturas cloud e híbridas que permiten modernizar la infraestructura tecnológica manteniendo seguridad, disponibilidad, escalabilidad y control.

Migración a Microsoft 365 y Azure

Modernización de plataformas críticas hacia entornos cloud, combinando infraestructuras on-premise y servicios en la nube para lograr flexibilidad, escalabilidad y continuidad del negocio.

  • Directorio Activo y Microsoft Entra ID (Azure AD)
  • Correo corporativo: Exchange Server → Exchange Online
  • Migración de archivos a OneDrive, SharePoint y NAS
  • Implementación de Teams y colaboración corporativa

Arquitecturas híbridas y multicloud

Integramos infraestructura local con servicios en la nube (Azure, AWS, IBM Cloud) para que cada carga de trabajo esté donde tiene más sentido técnico y económico.

  • IaaS, PaaS y SaaS según el caso de uso
  • Consolidación de servicios en nube y on-premise
  • Continuidad operativa y planes de contingencia
  • Modernización de aplicaciones heredadas
  • Decisiones de soberanía de datos: qué se queda on-premise y qué migra a la nube

Toda migración se planea considerando la Ley 1581 de 2012 de protección de datos personales: qué información puede salir del país, qué debe permanecer en territorio colombiano, y cómo documentarlo para una auditoría.

Adopción y capacitación

Una migración exitosa no termina en el corte técnico: acompañamos a los equipos para que adopten la nueva plataforma con confianza.

  • Capacitación del equipo técnico y usuarios finales
  • Backup y recuperación de datos post-migración
  • Soporte post-migración
Preguntas frecuentes

Migrar a la nube sin perder el control

Dudas comunes antes de mover infraestructura on-premise hacia Azure, AWS o un modelo híbrido.

El proceso empieza por un inventario y evaluación: qué servidores/aplicaciones se pueden migrar tal cual ("lift and shift"), cuáles necesitan rediseño para aprovechar la nube, y cuáles deben quedarse on-premise por rendimiento, licenciamiento o requisitos de soberanía de datos. A partir de ahí se planea la migración por fases, con ventanas de corte controladas y un plan de rollback si algo no sale como se esperaba.

No es una decisión de todo o nada. La nube conviene cuando la carga es variable, se necesita escalar rápido, o se quiere evitar la inversión inicial en hardware. El servidor físico sigue teniendo sentido para cargas estables y predecibles, aplicaciones con requisitos estrictos de latencia, o cuando la normativa exige que los datos permanezcan en un sitio específico. La mayoría de nuestros clientes terminan en un modelo híbrido: lo crítico y sensible on-premise, lo elástico en la nube.

La nube pública (Azure, AWS, IBM Cloud) comparte infraestructura entre muchos clientes con aislamiento lógico, es más económica de arrancar y escala rápido. La nube privada dedica infraestructura exclusiva a una sola organización, dando más control y a veces siendo obligatoria por normativa de soberanía de datos — puede ser propia o alojada por un tercero. Para reducir servidores físicos, la estrategia habitual es virtualizar primero lo que se pueda consolidar en menos hardware, y migrar a la nube las cargas que realmente se benefician de elasticidad, en vez de mover todo de una sola vez sin evaluar caso por caso.

Depende de los recursos (CPU, RAM, almacenamiento), el proveedor (Azure, AWS, IBM Cloud) y si el consumo es constante o variable. A diferencia de comprar un servidor físico, el costo en la nube es operativo (mensual) en vez de una inversión grande de una sola vez — lo que facilita el presupuesto, pero requiere monitoreo para evitar sorpresas si el consumo crece sin control. En el diagnóstico gratuito comparamos el costo real de tu escenario actual contra moverlo a la nube.

Se hace mediante sincronización híbrida (Entra Connect), que conecta tu Active Directory local con Microsoft Entra ID sin necesidad de recrear usuarios ni romper accesos existentes. Esto permite un modelo de identidad híbrida donde los usuarios siguen autenticándose de forma consistente, ya sea que accedan a recursos locales o a Microsoft 365/Azure, mientras se evalúa si conviene migrar completamente a la nube más adelante.

Es un modelo donde parte de la infraestructura permanece on-premise y parte vive en la nube, funcionando como un solo entorno integrado. Tiene sentido cuando hay aplicaciones que no se pueden mover fácilmente (por licenciamiento, latencia o normativa), pero también se quiere aprovechar la elasticidad de la nube para otras cargas — sin duplicar procesos de identidad, seguridad o backup entre los dos mundos.

Sí, con equipo técnico propio en Bogotá — no un centro de soporte remoto genérico. Evaluamos tu infraestructura actual, definimos qué migra y qué se queda, ejecutamos la migración por fases y damos soporte post-migración hasta que el equipo interno esté cómodo operando la nueva plataforma.

¿Tu migración a la nube necesita otro frente también?

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